En los cuatro años que dure estudiando ingeniería en PUCMM tuve la oportunidad de ser enseñado por distintos profesores de renombre y de mucha fama en el ámbito de la educación. Ellos eran/son conocidos como "Los verdugos" de la universidad.Recuerdo que mucha gente mencionaba "el Profesor XYZ es un verdugo", "El que imparte la materia ABC es un verdugo", "Prof. [Inserte nombre qui] me dio clases, el es un verdugo".
La mayoria de personas que tenian ese apodo, impartian sus catedras de su mente, resolvian todos los problemas del libro, y algunos, tenían el atrevimiento de afirmar que lo sabían TODO y que habian trabajado con todas las tecnologias del momento.
Sin embargo, note algunos patrones que seguían los verdugos:
- Tenían X años impartiendo la misma materia
- Tenían muy poca experiencia laboral o sea, conocimientos aplicados en el mundo real
- Eran prepotentes y altaneros
- En vez de enseñar, hacían alarde de lo que ellos sabían; como buscando darle la impresión a los estudiantes de que ellos eran super heroes.
- Su ego muchas veces no les permitía ver los estudiantes brillantes que tenían en frente
Entonces, a partir de ahí decidí discutir una idea con mis compañeros, mi famosa Teoría del Verdugo:
"Una persona que repite una serie de pasos una y otra vez, adquiere experiencia. El verdugo, por otro lado, es la persona que sin experiencia alguna capta, asimilia, entiende y resuelve".Bajo esa premisa, entendi que la mayoria de mis profesores eran personas con experiencia; y que los verdaderos verdugos eran las personas que estaban a mi alrededor estudiando conmigo. Aquellos que tomaban un libro que solo ellos entendian para estudiar; los que surgian con mejores ideas y algoritmos que los profesores; los que a partir de un concepto, desarrollaban una analogías de modo que hasta un nino de 3 anos lo entendiera.
Los verdaderos verdugos eran estudiantes, con mucha capacidad y mentes brillantes. Tuve la oportunidad de estudiar con muchos de ellos, los cuales hoy son todos exitosos ingenieros en las diferentes ramas de la Telemática ( A. Liriano, N. Carrasco, L. Jimenez y C. Estevez) y cada vez que alguien se me acerca y pregunta por alguno de ellos, mi respuesta es: "Ese es un verdugo".


